Friday, April 20, 2007

Federico Garcia Lorca




Se inauguró en el 1979 y en ese año empezé en párvulos (pre-escolar) Antes caminábamos desde el portal 4 a través del campo de pinchos y cardos y entrábamos por la puerta que daba al Bloque Uno (en el callejón de acceso al mercado para vehículos de mercancías). Unos años después se les occurrió la idea de hacer la entrada por el patio de recreo grande, al otro lado del mercado. Esto suponía el doble de distancia a caminar, pero, en fin, eramos niños con energía.

Cuando empezamos mi hermano Jimmy y yo, las aulas del primer y segundo piso se ocupaban, pero el tercer piso estaba casi vacío. En primero fuí con Doña Juana; en segundo con Fabiola. Tengo mejores recuerdos de ella, ya que nos enseñaba canciones muy bonitas, nos llevaba de excursión a Madrid, al parque Retiro, mientas nos enseñaba a sumar y otras cosas. También me puso a cargo de un proyecto de mosaico en el que con pequeños recortes fotos de revistas de colores hicimos la figura de un cuerpo humano con un fondo en un campo verde y un establo rojo (algo asi.... a ver si encuentro la foto que nos sacamos todos delante del mosaico y la pongo).

Recuerdo en pre-escolar (o primero) haber leido ante todos los alumnos y padres una pequeña historia escrita por el director Ismael. Se trataba de unas flores que se pusieron mal durante el invierno, pero luego el sol salia en primavera y las calentaba y se ponían muy felices. Al final, las flores, las nubes y el sol se daban de la mano y en corro cantaban juntas:

♪ "Que Bien calienta el sol
No hay nubes en el cielo
Cruzando el arroyuelo
Que el campo ya esta en flor!" ♪

Entre tercero y quinto estuvimos con Don Ricardo. Tenía una regla de vidrio que usaba para cazar moscas, tenía la "panda del moco" que consistía de muchachos que se portaban mal, lo veíamos como alguien estricto al cual habia que respetar. En el fondo tenía buen corazón. Una vez le mentí diciéndole que había hecho los deberes de dividir y multiplicar en el cuaderno de mi hermano. Unos días después tuve que confesar que no era verdad y pedir perdón. Fué una buena lección en la que mis padres me ayudaron.

Deste sexto a octavo tuvimos varios maestros, Don Julián, Don Carlos, Don Salvador, Don Genáro (el calvo). Hasta la fecha se usa la expresión en mi familia "por los pelos de Genáro el calvo." Don Carlos era muy estricto pero recompensaba a los que estudiaban bien. Jimmy y yo nos reiamos porque cuando evaluaba un examen, siempre escribia el resultado asi "Sacó un diez (10)" ó "Sacó un ocho (8)" Cuando alguien sacaba un cero, "Sacó un cero (o)" pero de la manera que lo escribía parecía decir "sacó un cerolo." Don Genáro una vez que estábamos demasiado alborotados, antes de bajar al patio para nuestra clase de educación física, nos hizo ponernos de pié, levantar nuestra silla y tenerla levantada encima de la cabeza durante unos 10 minutos. No veas como se cansan los brazos!

El gimnasio era grande cuando visto por un niño. Cuando regresé en el 2004, había encogido considerablemente. En esa visita tuve el gozo de ver a Fernando, el conserje que estuvo ahí la mayoría del tiempo. Su poblada barba negra ocultaba cualquier mella hecha por el paso de los años. Nos dejó caminar por la escuela viendo aulas y pasillos, sala de música, murales pintados en los pasillos, la oficina de dirección desde donde varias veces en octavo grado me tocó llamar por teléfono a la emisora local de radio para dar el parte meteorológico.

Aun siendo la primera "generación" que pasó desde pre-escolar hasta octavo ahí, no se hizo nada especial cuando terminamos las clases. Recuerdo como protestaba mi madre la falta de interés por las autoridades hacia ese dato. Por mi parte, siempre tendrá un lugar especial esa escuela que formó parte tan esencial de mi niñez. A ver, a ver, hermanos míos, mamá, esposa, amigos... a ver que mas añadís al dialogo.

Friday, April 13, 2007

Calle Niño Jesus

En esta calle me crié.....Si.
Llegamos en el 1979.
Eramos cinco.
Nos fuimos en el 1997.
Eramos cinco.
Pero no los mismos cinco.
En el 80 nació el pequeño
En el 94 murió el padre.

Bloque 5, portal 4, bajo A
La Poveda, Arganda, Madrid
Un lugar distante ahora.
los que ahí habitamos
uno esta en el cielo con Dios,
otra en China,
cuatro en los Estados Unidos

Desde la via del tren
Hasta la glorieta de instituto FP
Dos cuadras abarcas

De día quedas casi vacío
De noche de coches lleno hasta en medio

En tí aprendí a montar en bicicleta
con mi motocross de piñon fijo,
la única del barrio

Dando vuelta al bloque 5
Con mi amigo Alfonso yo me fui
Incontables veces a explorar.
En tí encontré chicles viejos, chapas
trozos de plástico, metal y madera
y algun que otra moneda

¡Que buenos recuerdos de ti tengo!